Charla formativa: Necesidad de promover valores de igualdad y prevenir conductas violentas
Esta charla nace de una convicción clara: la igualdad no es un concepto abstracto, es algo que se aprende, se practica y se siente en lo cotidiano. A lo largo de la sesión se ha sensibilizado a las personas participantes y se han proporcionado herramientas conceptuales para comprender mejor la igualdad y la violencia de género, poniendo palabras a realidades que, muchas veces, se viven en silencio.
La verdad es que hablar de igualdad también implica hablar de emociones. Por eso, durante la charla se ha trabajado la expresión de sentimientos y valores, el fortalecimiento de la autoestima y la cohesión social. Porque cuando una persona se reconoce valiosa, es más fácil que respete a las demás. Y es que la igualdad empieza, muchas veces, en cómo nos miramos y cómo miramos al otro.
Además, se han transmitido mensajes claros de igualdad y paz, entendiendo a la ciudadanía como un potente medio de comunicación de valores y aprendizaje. Cada gesto cuenta. Cada palabra suma. Igual que una piedra pequeña puede generar ondas en el agua, una actitud respetuosa puede transformar un entorno entero.
La actividad ha fomentado el respeto, la empatía y la asertividad, así como el empoderamiento personal y colectivo. Se han compartido ejemplos cercanos, situaciones reconocibles, de esas que hacen pensar: “esto lo he visto” o “esto también me ha pasado”. Ahí es donde el mensaje cala y se vuelve real.
Impartida por Carmela Cobo Soto, esta charla ha sido, sin duda, una actividad muy productiva. No solo por los contenidos trabajados, sino por el clima generado: cercano, reflexivo y profundamente humano. Un espacio para aprender, sí, pero también para remover conciencias y sembrar igualdad.
A través de la música y el canto hemos creado un espacio seguro y vivo para fortalecer la autoestima y la cohesión social. La verdad es que, cuando las voces se encuentran, pasan cosas bonitas: se aflojan miedos, aparece la escucha y se abren caminos para transmitir mensajes de igualdad y de paz. Este taller se ha impartido con el objetivo de estimular la expresión artística como un lenguaje potente para comunicar valores y emociones; y es que cantar juntas no es solo afinar, es también reconocerse.
Además, se ha fomentado el trabajo en equipo y el respeto por la diversidad, entendida como una riqueza que suma matices, ritmos y miradas distintas. Como en un coro, cada voz importa: ninguna sobra y todas sostienen el resultado final. Ha sido, sin duda, una actividad muy productiva, cercana y transformadora, de esas que dejan huella más allá del último acorde.
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